Las historias de amor que giran en torno al 14 de febrero son realmente poderosas e inspiradoras. En el siglo III d.de C el sacerdote Romano Valentín se opuso al emperador Claudio y realizó casamientos en secreto a los jóvenes enamorados, quienes tenían prohibido hacerlo porque el lazo matrimonial a una edad temprana les impedía ser buenos soldados. Esto le trajo la muerte, aunque la fe de sus socorridos le valió la santidad. En honor al día de su muerte, el 14 de febrero del año 270, se celebra desde hace mucho tiempo el “día de los enamorados”.

Otra de las leyendas  asociadas a la naturaleza del amor es la de Cupido o Eros, Dios del amor, quien de pequeño no crecía si no tenía a su lado a su hermano Anteros, Dios de la Pasión. Cuando Anteros se separaba de él, volvía a ser niño, si Anteros estaba a su lado se convertía en un fuerte joven. Por eso, dice la leyenda, que el amor no puede crecer sin pasión.

A nivel biológico, una mujer puede generalmente tener solo un hijo al año, mientras que un hombre puede fecundar miles de hijos en ese mismo año. El cuidado y perpetuación de la especie está garantizada cuando surge el amor y no solo el apetito sexual. Un vínculo emocional como el amor ayuda a que, por un tiempo considerable, los padres se unan para cuidar a su bebé y así permitir el buen crecimiento de la humanidad.

Pero entonces, ¿cuál es la causa de que un sentimiento con tan importantes razones evolutivas produzca en muchos casos, tanto sufrimiento y complicaciones? Veamos un poco acerca de la naturaleza del amor:

Cuando dos personas se conocen y se enamoran: el sentimiento aparece, muchas veces sin buscarlo; se acelera el pulso; aparecen las mariposas en el estómago, la euforia, la vulnerabilidad y a veces se ponen un poco irracionales. Según la psicología, enamorarse depende de antiguas experiencias de la niñez. Es volver a la experiencia de los primeros aprendizajes de amor con seres queridos y apelar entonces a la memoria, cuyo sustrato anatómico está en el cerebro, por lo que el amor romántico está situado en la arquitectura cerebral y en su neuroquímica.

Lo cierto es que tanto la memoria como la bioquímica establecen ciertos “mapas de amor” conformados por recuerdos conscientes, inconscientes e influidos por el entorno donde se desarrolla. Y sí, la cultura también tiene un impacto fundamental en el proceso del amor y por supuesto en el del desamor. Tenemos algo así como una cierta programación cultural, acerca de qué esperar y no esperar con respecto al amor, esto lo vamos aprendiendo mientras crecemos y va a constituir parte de ese mapa de amor que llevamos en nuestro cerebro.

Pero sucede, que mucho de esos convencionalismos y expectativas son solo mitos. Si seguimos la historia de la humanidad nos damos cuenta, que hay miles de variantes de amor en una pareja humana y no solo una forma de amar es la que da felicidad. Una vez que el motivo de la reproducción y el cuidado de la cría está resuelto, la neuroquímica cambia y las expectativas también. Muchas de esas creencias culturales y esas memorias conscientes e inconscientes, que llevamos grabadas en nuestra psique, influyen en que una pareja se quede unida o no y a veces no son suficientes o no son compartidas por ambos miembros, por lo que ocurre el desamor y la separación . Sin embargo, desde el punto de vista evolutivo, todo parece apuntar a que duraremos más y seremos más felices e inteligentes si tenemos una pareja y aprendemos a crecer con ella.

Algunas creencias que pueden acabar en desamor:

  • Si no estoy en pareja, soy un ser incompleto.
  • El amor todo lo puede y es suficiente para superar todo lo que ocurra
  • “Es imposible estar enamorado de dos personas a la vez” y no estar loco, como dice la canción.
  • Si yo lo(a) elegí, no pude haberme equivocado.
  • Solo puede satisfacerse el deseo con una sola pareja.
  • “Hasta que la muerte nos separe” y todo eso durará el amor.

Aferrarse a estos supuestos y no aceptar realidades distintas en nuestra vida, produce estrés, cambios en la neuroquímica, conflicto, problemas, e incluso crímenes pasionales, porque como todos sabemos hay amores que matan.

¿Cómo podemos hacer para disfrutar del proceso del amor en nuestra vida, sin hacernos dependientes del vínculo o de la idea que tenemos del mismo?

  • Mientras se está en pareja tiene que haber comunicación, respeto mutuo, aceptación de quién es el otro y cómo piensa, aun cuando su forma de ver la vida sea distinta a la que tenemos, hay que minimizar las expectativas y revisar el proyecto en común.
  • Individualmente, es necesario conocernos a nosotros mismos (nuestros mapas), aceptar quienes somos y qué queremos, abrirnos a las nuevas experiencias (ampliar nuestros mapas), crecer como personas, cuestionar los convencionalismos que hemos aprendido y en algunos casos romper nuestros propios paradigmas. Lo cual no es tarea fácil, pero tampoco imposible.

En el día de los enamorados te invitamos a pensar en la posibilidad de gozar del amor, construyéndote como persona independiente, con las alternativas que la realidad te va presentando, con mucha conciencia de lo que quieres, buscando las mejores estrategias para lograrlo, fortaleciendo tu autoestima y madurez. La felicidad, depende de nosotros, de cada uno, como persona individual y aunque evolutivamente es mejor en pareja, aprendamos primero a crecer y a ejercer nuestra libertad consciente de elegir lo que para nosotros será lo mejor.

 

Dra. Maira Cortez

Psiquiatra y Psicoterapeuta del grupo de Independencia emocional.

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