Entre 15 y 20% de la población mundial estará afectada por depresión a lo largo de su vida. Y aunque ya desde Hipócrates (460-377 A.C.) se relacionaba la pena y melancolía con el funcionamiento cerebral, hoy día la depresión sigue siendo poco entendida, mal señalada y no muy bien tratada.

Aunque aproximadamente 75% de los casos tiene antecedentes de episodios estresantes, a veces la depresión aparece sin causa evidente. Y sobre todo en la infancia y la vejez los síntomas suelen ser atípicos, por lo que el diagnóstico se enmascara y no es tratado por quien corresponde.

Se proyecta que para el año 2020 la depresión se convierta en la segunda causa de discapacidad. Por lo que debemos prevenirla y poner manos a la obra en cuanto a información, educación y un buen abordaje del problema.

Cuando escuchamos la palabra depresión inmediatamente lo relacionamos con tristeza, dolor, duelo, desesperanza. En realidad es mucho más.

La tristeza es una emoción sana que cumple con su función de recogimiento y reparación en los procesos de pérdida.

La depresión comprende un conjunto de síntomas que abarcan el plano psicológico, físico y cognitivo del individuo, que se expresa de una forma desproporcionada en comparación con la tristeza.

El trastorno depresivo es una enfermedad cerebral, inflamatoria, con factores genéticos asociados que produce desregulación inmunitaria y que debe ser tratada con medicamentos y por un especialista en Psiquiatría por un tiempo no menor de seis meses, para evitar recaídas y otros problemas inmunológicos o inflamatorios que puedan dar origen a otras enfermedades.

Reconoce la depresión y trátala adecuadamente

Algunos de los graves síntomas asociados a esta enfermedad son fatiga, incapacidad para disfrutar o sentir placer, insomnio o sonlonencia excesiva, pérdida de peso, dificultad de concentración, aislamiento social, enlentecimiento de los movimientos y pensamientos, muchas veces distorsión para percibir la realidad y deseos de morir.

Existe mucho temor y desinformación cuando hablamos de antidepresivos y hay campañas de desprestigio que pretenden satanizar su uso, asociándolos a daño en el organismo de forma irreparable. Esto no es cierto. Un tratamiento farmacológico bien supervisado por un profesional de la psiquiatría evitará que la enfermedad se cronifique, y ayudará a prevenir otras enfermedades como cardiopatías, problemas reumatológicos, cáncer, diabetes y trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer.

La psicoterapia también es una herramienta fundamental en el tratamiento de la depresión, que junto con la medicación, funciona como un facilitador que permite que quien sufra la enfermedad comprenda el proceso, se sienta acompañado y entendido y adquiera una serie de aprendizajes para superarla y enfrentar de nuevo su vida.

Igualmente a través de la psicoinformación se le dan herramientas a familiares y amigos, para que cumplan su rol de apoyo, que es muy necesario.

Todos podemos hacer nuestro aporte en la prevención del problema, solo necesitamos empoderarnos con información real y buscar a los especialistas entrenados que nos puedan ayudar a manejarlo.

 

Dra. Maira Cortez

Especialista en Psiquiatría y Psicoterapia

 

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